HIPERHIDROSIS: CUANDO EL SUDOR SE VUELVE INSOPORTABLE

¿Qué es la hiperhidrosis?

La sudoración excesiva (hiperhidrosis) puede afectar a toda la superficie de la piel, pero por lo general está limitada a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o las ingles. La zona afectada suele ser rosada o blanco-azulada y en los casos graves la piel puede presentar fisuras, descamarse y ablandarse, especialmente en los pies. A veces la zona afectada desprende un olor fétido (bromidrosis), causado por bacterias y levaduras que descomponen el sudor y la piel mojada.

Las manos y los pies sudorosos son una respuesta normal a la ansiedad y también es habitual que una persona sude mucho cuando tiene fiebre. Sin embargo, una sudoración frecuente y abundante en todo el cuerpo requiere atención médica porque puede ser un signo de hiperactividad del tiroides, una baja concentración de glucosa en la sangre o una alteración en la región del sistema nervioso que controla la sudoración.

La sudoración excesiva o hiperhidrosis es un trastorno frecuente que ocasiona importantes molestias e incluso favorece las infecciones. Las personas que padecen esta enfermedad producen sudor en cantidades mucho más grandes de las necesarias para controlar su temperatura corporal. Se trata de una patología que afecta por igual a hombres y a mujeres; por lo general, comienza a manifestarse en la infancia y la adolescencia.

Causas

Las causas que originan la sudoración excesiva se desconocen, si bien los datos sugieren que puede existir una predisposición genética. Según la Health A-Z Encyclopaedia, dos tercios de los pacientes que sufren hiperhidrosis tienen un familiar con este mismo trastorno.

Factores de tipo emocional como el estrés, la tensión y la ansiedad pueden incrementar la actividad de las glándulas sudoríparas y, por lo tanto, agravar la hiperhidrosis.

En ocasiones, el sudor es consecuencia de una infección mixta por hongos o bacterias.

Síntomas

El síntoma de la hiperhidrosis es un exceso de sudor que se produce sobre todo en las axilas, las ingles, las palmas de las manos, las plantas de los pies, aunque también puede hacerse evidente en zonas como la frente o el labio superior. Como consecuencia, puede aparecer mal olor corporal, por lo que es necesario extremar la higiene y tomar medidas para reducir sus efectos.

Prevención

Las principales medidas de prevención son:

  • Usar prendas frescas que permitan la transpiración y preferiblemente de fibras sintéticas en vez de fibras naturales, pues repelen el sudor y mantiene la ropa seca.
  • Mantener la vivienda y el lugar de trabajo fresco y bien ventilado.
  • Evitar el consumo de alcohol, café, té, tabaco y alimentos picantes que puedan estimular la producción de sudor.
  • Reducir los efectos psicológicos relacionados con la sudoración, como el estrés, la tensión y la ansiedad.
  • Extremar la higiene corporal y utilizar productos desodorantes para reducir lo máximo posible el mal olor corporal.
  • Llevar encima una muda de ropa para poder cambiarse a lo largo del día en caso de necesidad.
  • Usar ácido bórico o polvos de talco para regular la sudoración, especialmente en los pies.

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